Entrevista a Marcos Rodriguez: Uno define su identidad por el espacio en el que vive.

arribeños posterArribeños es el segundo largometraje de Marcos Rodriguez que se presentó en la competencia argentina del BAFICI 2015. El director (amigo de la casa Cinefreaks) apela al registro documental para adentrarse en las historias sin rostros de la colectividad taiwanesa en Argentina. Arribeños es un interesante mosaico, que a través de los testimonios de sus protagonistas reconstruye pedazos de historias de inmigración, desarraigo y búsquedas de identidad en dos geografías que mágicamente conviven en pleno corazón de Belgrano en lo que se denomina Barrio Chino, y que con el correr de las décadas se ha transformado en un rincón obligado de visita para tomar contacto con una cultura milenaria que supo afincarse en Argentina como parte de un viaje para concretar sueños y proyectos, crear puentes y transitarlos como lo hace Marcos Rodríguez y su particular mirada, que recuperamos en esta entrevista realizada oportunamente.

Pablo E. Arahuete: – ¿Por dónde pasa tu particular interés en retratar a esta comunidad teniendo en cuenta que dado el cosmopolitismo de Argentina existen muchas otras?arribeños 2
Marcos G. Rodríguez: – El proyecto de filmar Arribeños nació del interés por filmar a la comunidad taiwanesa. No consideré otras opciones; no estaba buscando temas ni sopesé variantes: simplemente, un día, la posibilidad de esta película capturó mi imaginación con el potencial de lo que había para filmar. Por un lado, yo conocía ya algo de la historia de la inmigración taiwanesa e intuía que podía esconder material interesante. Por otro lado, estaba el potencial visual del Barrio Chino. También a esto se sumaba, imagino, mi amor por el cine oriental y el cine taiwanés en particular. Al margen de esto, uno de los factores que me parecía más interesante de la comunidad taiwanesa es que fueron los inmigrantes que llegaron casi literalmente del rincón más alejado de la Argentina.

P.E.A.: – Me da la sensación que al decidir el plano fijo con la cámara ubicada en lugares estratégicos tu rol como director expresa arribeños 6-cinematográficamente hablando- el del visitante extranjero ¿es así?

Marcos G. Rodríguez: – El plano general y la cámara fija pueden marcar una cierta distancia, es cierto. Siempre la pensé como una decisión que implicaba tomar cierta perspectiva de lo que se filma: no la de quien está afuera necesariamente, sino la de quien considera un plano más abierto. Al usar el plano general, tenía en mente a Hou Hsiao Hsien, un taiwanés que filmó la historia de Taiwán: en ese contexto, ese tipo de plano tiene que ver con abrir la perspectiva de la historia individual a un marco más amplio.

P.E.A.: – ¿Fue una decisión personal la clausura de los rostros en pos de resaltar la voces, por qué?

Marcos G. Rodríguez: – La decisión de usar únicamente las voces de las entrevistas y no las imágenes fue una decisión que tomé desde el principio del proyecto. Tenía que ver con buscar formas de transmitir las historias que quería contar: mostrar un plano de una persona hablando define una identidad visual y cierra ciertos sentidos. Sin buscar borrar esa identidad personal (que creo que está presente en la voz, en la forma de expresarse), lo que buscaba era contar una historia global, la de una comunidad y un espacio. Al separar la voz de la imagen de la persona que habla, se abrían arribeños 4más potenciales de sentido para las palabras y su relación con las imágenes.

P.E.A.: – ¿Considerás que hiciste un documental sobre el desarraigo con Arribeños, más allá de la singularidad de la colectividad Taiwanesa?

Marcos G. Rodríguez: Desde el principio, Arribeños fue una exploración sobre diferentes temas: la identidad, el desarraigo, el tiempo, la construcción de una vida. Creo que en un primer momento, cuando arranqué con el proyecto, me preocupaba más el tema del desarraigo, algo que creía que iba a encontrar en las historias que me proponía registrar. Con el desarrollo de la película, noté que algo iba cambiando. Salí a buscar el desarraigo y lo que encontré fue algo mucho más complejo, más mundano, pero más interesante: la vida de cada uno y cómo cada quien va formando su hogar que incluye también aquellos dolores que uno lleva, pero que no lo definen.

P.E.A.: – ¿Cuánto tiempo te demandó el rodaje completo y qué dejaste afuera?

Marcos G. Rodríguez: – Hubo dos etapas en la producción de la película. Una primera etapa fue de investigación y la llevé adelante prácticamente solo, a lo largo de un año. Después, recibimos fondos y entonces empezó lo que se podría llamar propiamente la producción de la película, que llevó un año másarribeños 7 porque yo quería filmar en diferentes estaciones del año. Quedó material afuera, por supuesto, pero nada sustancial a partir del momento en el que la película entró en esta segunda etapa. Durante el primer año yo filmé muchísimo y de eso no se usó prácticamente nada, pero porque en buena medida yo todavía no sabía qué quería filmar y filmé todo y de todo. Cuando empezamos con la producción con equipo y un pequeño presupuesto, ya la búsqueda estaba mucho más definida y salimos a buscar lo que necesitábamos.

P.E.A.: – Luego de realizado Arribeños, modificaste tu mirada en relación a ese barrio chino en pleno corazón de Belgrano y de la cultura milenaria China afincada en Buenos Aires. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención durante el proceso de gestación de este documental?

Marcos G. Rodríguez: – Mi mirada se modificó en la medida en la que fui aprendiendo, tanto sobre la cultura china como, fundamentalmente, sobre el Barrio y la gente. Siempre que uno suma conocimiento, la mirada cambia. Pero no porque fuera diferente, no pienso ahora algo distinto a lo que pensaba cuando arribeños 3empecé (aunque empecé conociendo ya algo), sino que sé un poco más. Una de las cosas que más me gustó descubrir durante el rodaje de esta película fue la calidez de la comunidad taiwanesa. Por supuesto que uno se acerca a diferentes personas y algunos quieren hablar frente a cámara y otros no, pero en general la recepción siempre era buena: me contaban, me invitaban, me llamaban, siempre amables, siempre dispuestos a abrir puertas.

P.E.A.: – Tu debut fue una ficción, La educación gastronómica –2012-, en la que tocabas tangencialmente el tema de la amistad, ahora en Arribeños surge desde los testimonios el sentimiento de no pertenencia de algunos de los entrevistados jóvenes por no tener amigos. ¿Por cuáles caminos transitará tu próxima película?

Marcos G. Rodríguez: – De alguna forma, La educación gastronómica -2012- y Arribeños -2015- tratan sobre el arraigo, la pertenencia y la medida en la que uno define su identidad por el espacio en el que vive. No fue una coincidencia buscada, pero evidentemente es un tema que me interesaba y me interesa. Tengo algunos proyectos que estoy desarrollando, en los que el tema vuelve a estar presente, pero de otras formas. De alguna manera, La educación gastronómica nació por una herida que estaba abierta en mí y con el paso del tiempo, si bien hay temas que me siguen interesando, puedo mirar las cosas desde otra perspectiva.

P.E.A.: – ¿Cuándo sentiste que tenías que hacer este documental, es decir cual fue el arribeños 1disparador que te convenció para encarar este viaje?

Marcos G. Rodríguez: – Sospecho, por la forma en que comenzó todo, que de alguna manera la idea se venía gestando, pero en realidad todo nació con una sola imagen, que condensaba todo. Yo estaba en el Barrio Chino, había ido a almorzar un día de semana. Conocía ya el Barrio desde hacía un tiempo. Estaba almorzando ahí, en un restaurante con luces rojas, y de pronto vi a un costado una mesa en la que una pareja joven de ascendencia taiwanesa estaba almorzando con su hijo de unos tres años. Algo en esa imagen abrió mi imaginación: era una imagen cargada de sentido, por lo que tenía de referencia para mí y por lo que significaba ese rincón de Buenos Aires en el que de pronto parecía que estabas en Taiwán. Siguiendo el hilo de esa imagen, en pocos días surgió la idea para este documental. Y después el trabajo fue el de darle forma a esa idea.

P.E.A.: – ¿Qué recepción tuviste por parte de los miembros más longevos de la colectividad y qué reparos tomaron para introducirte tanto en la historia como en la idiosincrasia oriental?

Marcos G. Rodríguez: – Como decía, me sentí siempre muy bienvenido. Hay Arribeños 8ciertas cuestiones de cordialidad, cortesía y diálogo con los taiwaneses que si uno intenta entrar de afuera (con la naturalidad de un argentino, digamos) pueden resultar distantes, pero si uno se acerca con amabilidad, las distancias se borran. Siempre me recibieron bien. Dicho esto, por supuesto que me encontré con gente que quería contar su historia y gente que no, no por mala disposición sino por simple privacidad. En muchos casos me encontré también con que muchos tenían la idea de que sus historias no eran interesantes: eran historias de gente común que llegó, puso un negocio, formó una familia. A veces me costaba hacerles comprender que eran justamente esas historias las que me interesaban. En general la gente estaba muy bien predispuesta a contar sus historias y en la gran mayoría de los casos, cuando comenzábamos a hablar de su pasado, muchos se preocupaban por proporcionarme información, hablarme de las costumbres en Taiwán, explicar ciertas cosas. Eso fue de gran ayuda para ir conociendo su forma de vida.

P.E.A.:.- Si se observa con detalle el desarrollo de las imágenes existen marcados indicios de cambios de estaciones del año, ¿buscaste este recurso narrativo para reflejar en el documental los ciclos vitales o ese cambio de tiempo pasado que fusiona con un presente distinto y que se sintetiza en esa imagen del comienzo deshabitada para luego volver hacia el final habitada?

Marcos G. Rodríguez: – Sí, desde el principio también trabajé con la idea de arribeños 9filmar a lo largo de un año para poder capturar el paso del tiempo. Fue una de las ideas básicas, junto con la de solo usar las voces. Si bien nunca busqué remarcar ese hecho, es una parte esencial de la película. Creo que tiene que ver también con esta idea de tomar una cierta distancia que permite una perspectiva más amplia: dar un paso atrás y ver todo el plano, abrir el tiempo de filmación y capturar esas otras cosas que pasan y que normalmente no vemos porque vivimos en un único momento. También era la idea con la historia de la inmigración: no busqué un foco sino abrir el abanico de las experiencias, desde las historias de cuando recién llegaron hasta la actualidad, generaciones diferentes, puntos de vista distintos. Todo eso tiene que ver con el sentido de Arribeños.

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